Andrés Calamaro
La música como bandera
PARA SABER CUAL FUE EL PRIMER GRUPO QUE INTEGRO ANDRÉS HACE CLIK AQUI
Nació bajo el signo astral de Leo el 22 de agosto de 1961 en la Ciudad de Buenos Aires, de familia de músicos y aficionados a la música fue natural que en sus primeros años de vida en el barrio porteño de Once estuviera rodeado de ese entorno, hasta que la familia se mudó a Retiro, frente a la estación de trenes y cerca de la Plaza San Martín, donde vivió parte de su juventud. El primer contacto con la música fue cuando junto a su hermano Javier les piden a su padres una batería y enseguida comenzó a tocar con los amigos del colegio. Cuando cumplió ocho años pidió de regalo un acordeón, con el tiempo se fue volcando a la guitarra eléctrica y al piano. Años después, de vacaciones en la República Oriental del Uruguay, Andrés Calamaro escuchó su primera oferta de trabajo, un grupo musical necesitaba un reemplazo en los teclados y, fue entonces cuando un joven Calamaro salió por primera vez a la palestra musical.
Echando las Raíces
Tiempo después hizo una audición en 1978 para entrar al grupo Raíces liderado por Alberto Beto Satriani, quien lo considera su mentor por la confianza que le tuvo en aquel momento. Fue así que en plena dictadura militar, con gente que se exiliaba del país, desaparecidos y un mundial de fútbol en las espaldas que luego obtendría el equipo nacional, Andrés dio sus primeros pasos entre los tambores de candombe y el latín jazz, llegando a su debut discográfico con el disco B.O.V. Dombe. Tras la edición de la placa lograron tocar en dos presentaciones en el Teatro Cómico de la avenida Corrientes, en Capital Federal y un bolo en un baile en las dependencias del estadio del Club Atlético River Plate. Así recuerda su paso por su primer conjunto: “Raíces fue mi debut profesional, policial y sexual. Me acuerdo que cuando salimos de firmar el contrato íbamos caminando por la avenida Corrientes, nos paró la policía y nos llevó a Toxicomanía. POr eso, para mí el grupo fue iniciativo en todo”.
Pero antes de Raíces, en el colegio secundario formó parte del trío La Chorizo Colorado en la que Andrés estaba al frente de la batería. Su nombre era porque tenia colgado del bombo unos chorizos. También pasó por un grupo que emulaba a Los Plateros originales, una especie de franquicia en Argentina, que solo se presentó en la provincia de La Pampa, Córdoba y en el sur del país. Además, tocó con integrantes de un secta que se llamaba Los Cables Pelados, en el grupo Trigémino y en la Elmer Band junto a Gringi Herrera, aunque nunca se presentaron en directo, hasta que en los primeros meses de la temprana década del ochenta, recibió el llamado de Miguel Abuelo que recién llegaba de Ibiza, España y quería volver a formar la segunda etapa de Los Abuelos de La Nada.
Un Abuelo de la Nada
Después de
tanto peregrinar como un nómade por diversos grupos sin encontrar la suela
adecuada de su zapato, con Los Abuelos de la Nada además de hallarla fue su
despeje tanto como músico y compositor de canciones que dejó marcada a fuego una
década en donde estaba la primavera de la democracia. Los Abuelos era un
combinado de poesía, funky, rock, reaggae, carreteras y armonías, formado por
seis músicos de curtido talento y personalidad, entre los que estaban el bajista
Cachorro López, Daniel Melingo en saxo, Polo Corbella en batería, Gustavo
Bazterrica en guitarra, Andrés en teclados y el alma mater que era Miguel, quien
pretendía que desde el primer día todos aportaran ideas y canciones, como
distintas puntas de una misma estrella. Pero previo a desembarcar en Los
Abuelos y en aceptar la propuesta de un entusiasta Miguel Abuelo que pisaba
suelo argentino luego de un largo exilio europeo, Andrés, además de estar
haciendo jingles para publicidad, recibió la invitación de Gustavo Cerati para
integrar una banda que se estaba formando, que luego sería conocida como Soda
Stereo, pero decidió por estar al lado del proyecto de Miguel.
Andrés se integra a la banda de forma definitiva, y en 1981 graban unos demos que consiguieron amplia difusión en las radios, llegando así la grabación de su primer disco Los Abuelos de la Nada, de 1982, producido por Charly García. El mismo García apadrinó su presentación en el teatro Coliseo, y ante el éxito generado los animó a iniciar un gira por el interior del país, que duró todo el año. Esta relación con Charly los llevó a participar como grupo soporte del músico en su presentación en el estadio del club Atlético Ferro Carril Oeste en diciembre de 1982, junto a otro banda local: Suéter. Andrés, aparte de aportarle juventud al grupo, le dio un sonido y estilo a la banda acercándola al pop y al new wave de la década que se mezclaba con la poesía y la personalidad de Miguel. De éste aporte compone y canta temas de su propia autoría que se convierten en hits, como Sin Gamulán y Mil horas, donde Marcelo “El Cuino” Scornik, amigo de la juventud, lo ayudó en la letra que es un mosaico de imágenes entre las Malvinas, los estupefacientes y un amor de la adolescencia.
Para junio de 1983 realizan su primer Estadio Obras, donde adelantan parte del material de su segunda placa, Vasos y besos. Mientras que Mil horas era un éxito, la consagración definitiva de Los Abuelos de la Nada fue en su presentación en el Estadio de Velez y en los primeros conciertos de 1984 en el Luna Park. Himno de mi corazón sería su tercer disco de estudio presentado en el teatro Coliseo, destacándose el tema que le dio nombre al disco escrito por Miguel. Asimismo hubo cambios en la formación inicial integrándose Gringi Herrera en lugar de Gustavo Bazterrica. Al año siguiente realizan y editan su primero y único trabajo en directo: En el Opera, lo que sería la última participación de Andrés en el grupo y el debut de la canción Costumbres argentinas, que también obtuvo una gran aceptación por parte del público. Pero la disolución definitiva y última presentación de la banda fue en octubre en el Festival Buenos Aires Rock & Pop. Luego de éste show Andrés profundiza su joven carrera en solitario y Cachorro López se va de gira con Miguel Mateos / Zas.
Bienvenidos al Hotel
Promediando la década del ochenta y en paralelo con el trabajo que realizaba en
Los Abuelos, Andrés edita su primer disco en 1984 bautizado Hotel Calamaro con
la producción de Charly que contiene temas destacables como Fabio Zerpa tiene
razón y No me pidas que no sea un inconsciente. Dos años después llegaría Vida
Cruel, álbum de carácter melancólico que se encontró arropado por una importante
selección de músicos, ya que en ese
momento no contaba con una banda estable para sus presentaciones y grabaciones.
Colaboraron Mario Breuer, Fernando Samalea, Richard Coleman, Luis Alberto
Spinetta, Daniel Melingo, entre otros. De éste disco se destaca la canción
Principios como así también Vi la raya y Fotos de ídolos. Tanto Hotel como Vida
Cruel pasaron desapercibidos dentro del mercado recibiendo muy malas críticas,
la fundamentación de esto era porque la música que contenía era demasiada
compleja para el oído de la gente. “Después de grabar Vida Cruel estaba muy
decepcionado. Nadie salió muy bien parado del australazo, el primaverazo y el
mercazo qye le pegó al rock al final de los 80. El declive del gobierno radical
nos terminó de acostar a todos. Pero en el 86 estaba grabando mucho dentro de
casa. Nunca esperé de ellas más que experimentación y . diversión. Además
escribía para un revista que se llamaba Fraude”, recuerda de aquellos días
del rock pobre.
Ya separado definitivamente de Los Abuelos por divergencias dentro del grupo, entre las que Andrés pidió descansar un año para ver el nuevo rumbo musical pero al no haber adhesiones, decide concertarse en su carrera auque en la misma época resuelve producir el primer disco de Los Fabulosos Cadillac, como así también hizo grabaciones en México. Después de Vida Cruel y antes de su próxima placa, Andrés tenia su propio programa de radio en la emisora Radio Rivavdavia en la que pasaba, durante media hora, seis canciones que luego las comentaba. Al poco tiempo se sumo el líder de los Twist, Pipo Cipollati llegando a tener microespacios diarios de dos canciones explicadas. En medio de ésta aventura radial Andrés participó en la grabación del primer disco del grupo de Cipollati con el que tocó varias veces en directo.
Llega 1988, abandona el programa de radio, y decide cambiar de rumbo musical y retoma el camino del rock y la balada. Este cambio se reflejó en su tercer disco que es Por Mirarte, que en ésta ocasión recibió una buena acogida por parte de la crítica pero no tuvo el éxito de ventas deseado siendo opacado por el álbum Ciudad de pobres corazones de Fito Páez. En Por Mirarte se destacan temas como Loco por ti de Sergio Makaroff, Cartas sin marcar en la que colaboró Ariel Rot, que había regresado de España luego de su paso por Tequila, Me olvide de los demás, cantada por León Gieco y la canción que le da nombre al disco. Aunque tardó en ser editado, ya que por aquella época el vinilo para la fabricación de álbumes comenzaba a escasear, pero sin esperar su salida, Andrés nuevamente se pone al frente de un grabación como productor y origina lo nuevo de Los Enanitos Verdes y Don Cornelio y la zona.
Aunque se sentía cómodo en el puesto de productor de bandas, prefería componer y tocar sus propias canciones y fue así que entre Gringi Herrera y Ariel Rot forman una nueva banda, ya estable, y en 1989 graban Nadie sale vivo de aquí, disco, que en un principio se iba a llamar ¿Hemos batidos al enemigo?, que contó con músicos invitados entre ellos Cerati, Páez, Gabriel Carambula, Kubero Díaz, entre otros, y donde se comienza a gestar el sonido de rock and roll que luego explotaría con Los Rodríguez en España. De la placa se destacan los temas Pasemos a otro tema, Vietnam, Dos Romeos, Señal que te he perdido, Ni hablar, No tengo tiempo y Adiós, amigos adiós que sería parte de repertorio Rodríguez.
De Apellido, Rodríguez: Déjame atravesar el viento Sin Documentos
Debido a que la situación económica en Argentina no era favorable y que el vinilo era un bien que escaseaba, en la primavera de 1990 decidió partir a España, donde el 28 de septiembre aterriza en el aeropuerto de Barajas de Madrid donde lo esperaban Ariel Rot y Julian Infante, quien también había sido integrante de Tequila. Ya instalado en la capital española empiezan un nuevo proyecto musical que en principio se iba a llamar Los Locos, pero al ver que ya existía una banda con ese nombre se rebautizaron Los Rodríguez, de esencia Stone pero con un abarcado repertorio de estilos que posteriormente se harían visibles en sus discos.
De ésta manera, Andrés vuelve tras su ida de los Abuelos a formar parte de un grupo a la que sumaron además de Rot e Infante, en batería Germán Vilella. Una característica particular que tenia el grupo era que no tenia un bajista fijo siendo que en sus comienzos fueron rontando entre Guillermo Martín y Candy Avello hasta que incorporan en forma definitiva a Daniel Zamora que fue apodado, por ser el de más permanencia, el “quinto Rodríguez”. Tras haber tocado por diversos reductos de Madrid y el resto de España, les llega la oportunidad de editar su primer disco que es Buena Suerte en 1991, teniendo gran suceso en Argentina por la canción Mi enfermedad que Diego Maradona eligió, en su regreso al fútbol, de una versión cantada por Fabiana Cantilo.
Luego de Buena Suerte y del suceso que obtuvo por Mi enfermedad, Los Rodríguez aún no lograban el reconocimiento por parte de la crítica y todo se hacia cuesta arriba cuando en 1992 sale a la luz su segundo disco: Disco Pirata, grabado con diferentes versiones de canciones del primero álbum en directo entre Madrid, Barcelona y Buenos Aires siendo rechazado por las discográficas hasta que finalmente lo edita Radio Televisión Española (RTVE) utilizando como canción del verano Engánchate conmigo y, otra vez vuelven a ser suceso pero la cima parecía lejos. En éste directo se destacan la versión slow de Mi enfermedad, Sábado a la noche de Moris y Canal 69 y Engánchate conmigo con Fito Páez como invitado. En 1993 entran a estudio y firman un disco de alto vuelo bautizado Sin Documentos, que los empujo al firmamento del rock y comenzaron a ser reconocidos por la crítica. El nuevo trabajo tuvo su mayor repercusión en Argentina con canciones como Sin documentos, Dulce Condena y Salud, dinero y amor.
Tras el
éxito conseguido con Sin documentos se recluyen junto al productor Joe Blaney en
los estudios de El Cortijo (Málaga) y graban uno de los mejores discos de su
carrera: Palabras más, palabras menos, que contenía un mestizaje musical muy
amplio que iba del rock duro con la canción que le da nombre al disco pasando
por el reggae en Aquí no podemos hacerlo, la rumba Para no olvidar y la balada
en Extraño, tema de Infante.
Los Rodríguez contaron con la colaboración de Joaquín Sabina quien aportó la letra Todavía una canción de amor, Coque Malla puso su voz en Mucho Mejor, tema del verano español y argentino, y el aporte de la guitarras flamencas a cargo de Raimundo Amador y las palmas de Juan Maya.
Este disco los llevó de gira por todo el suelo español y Latinoamericano posicionándolos de forma definitiva en la cima del rock en español, por su incorporación constante de otros géneros como el flamenco, la rumba y el reggae. Tampoco hay que olvidar que dentro de Palabras se encuentran canciones de gran calidad letrística y musical como Para no olvidar, La milonga del marinero y el capitán y Diez años después.
Al mismo tiempo que Andrés se encontraba en plena gira con Los Rodríguez editó dos discos bajo el nombre de Grabaciones encontradas volúmenes 1 y 2, en la que se recoge como bien lo refleja el título grabaciones de su primera etapa en solitario como Lou Bizarro antes del etapa hispánica, directos como Mil horas y Loco por ti, instrumentales y versiones de canciones como Años junto a Luca Prodan, referente del grupo argentino Sumo, el bolero La negra Tomasa y Libros sapienciales de Vox Dei. Pero de todas las canciones de los dos volúmenes, la que rompió el molde fue un éxito en el verano argentino con No se puede vivir del amor. Ambas publicaciones fueron presentados en The Roxy de Buenos Aires con Gringi Herrera, Willy Cook más los invitados especiales como su hermano Javier y un referente histórico del tango, Mariano Mores, entre otros.
También en éste periodo participa en dos proyectos cinematográficos en la que compone la banda sonora de la película Caballos Salvajes de Marcelo Piñeyro destacándose la canción central del filme Algún lugar encontraré y 1.000 boomerangs, la ópera prima de Mariano Galperín. Entre tanto, la situación en Los Rodríguez, que continuaban frenéticamente en gira, no era de las mejores entre sus integrantes sobre todo por el desgaste aunque la química musical fluía como un río caudaloso.
Entre sus últimas presentaciones fue la realización de un espacial en la que se celebró el quinto aniversario de la banda transmitido por RTVE en los estudios Kirios de Madrid bautizado Nada especial donde tocaron todos sus éxitos y de invitados estuvieron Coque Malla y Sabina. Posteriormente, con el andaluz, realizan una gira conjunta presentándose en diversas Plazas de toros. Esta unión, además de mutua admiración, fue porque el cuarteto colaboró en varias canciones del disco de Sabina Yo, mi, me contigo.
La última presentación, en la que se anunció la disolución de la banda, fue en España en una audición radial donde realizaron un acústico Andrés, Ariel y Julian interpretando Aquí no podemos hacerlo, Copa rota, Mi enfermedad y Todavía una canción de amor.
Así recordó el propio Andrés su etapa de seis años junto a sus compañeros: “Con Los Rodríguez pasaron muchas cosas. Tuvimos una relación corta pero intensa. Vivimos todas las crisis posibles, de ánimo, contractuales, de salud y tóxicas. Cuando se armó la banda, todos dormíamos en la misma casa y creo que hasta soñábamos las mismas cosas. Antes de la separación, en lo único que pensábamos era en un paréntesis, pero Ariel Rot empezó a tocar versiones por su cuenta para cantar un poco más y las cosas se terminaron complicando bastante. Durante la grabaciones empezamos a tener roces y ya n o había ningún intercambio creativo. Después vinieron las historias con la guita y los abogados. Creo que Los Rodríguez aguantaron todo lo que pudieron. Separarnos no fue una elección, pero la verdad que si la hubiera podido tomar, creo que hubiera sido muy sabia”.
Por último y para darle un cierre y despedida, la banda un año después de Palabras más, palabras menos editó en 1996 Hasta Luego, un disco recopilatorio con sus mejores temas tanto en estudio como en directo que superó en ventas a sus antecesores, siendo el álbum más comprado del grupo por sus seguidores. Así, se cerraba una etapa musical en la vida de Andrés y otra vez comenzaría a caminar en solitario.
El campeón no tiene miedo de cantar
Tras el período de seis años con Los Rodríguez, llega 1997 y Andrés emprende su segunda etapa en solitario, junto a Joe Blaney se trasladan a los Estados Unidos y en los estudios neoyorquinos de iiWii ponen en marcha junto a músicos de sesión (Steve Jordan, Charly Drayton, Hugh MC Cracken y Marc Ribot) los temas de su nuevo trabajo, que en un principio se iba a llamar La otra cara del novio del olvido o Decidí contarlo, pero la ironía le ganó a la carga sentimental y finalmente fue Alta Suciedad, que ronda en torno a la victoria de los vencidos y el fracaso de los campeones.
Considerado por la crítica un disco de gran calidad y ubicándolo en el olimpo de los grande compositores del rock argentino, éste nuevo trabajo contiene canciones que fueron hits instantáneos como Flaca, Crímenes Perfectos y Loco, canción que despertó polémica por su frase “voy a salir a caminar solito, sentarme un parque a fumarme un porrito...”.
Alta
Suciedad, con el groove negro e influencias blancas, está pieza maestra que
tiene la desilusión de la letra del tango, tuvo un muy buena aceptación por
parte del público llevándolo a vender 290 mil unidades, giras por España,
Argentina y el resto de Latinoamérica respaldado por una banda de gran calidad
que estaba formada por Ciro Fogliatta en órgano, Guillermo Martín y Gringi
Herrera en guitarra, Candy Avello en bajo, Pomo en batería y Andrés en teclados.

En el disco contó con la colaboración del escritor y periodista español Antonio Escohotado que lee un texto en la canción Nunca es Igual, el cantante Palito Ortega que aporta su voz en Elvis está vivo y los coros de Celeste Carballo en Crímenes y Comida china. Además, como bonus track, para la edición en el mercado argentino, está la versión de Catalina Bahía de Miguel Cantilo.
De aquellas las sesiones de grabación rememora: “No podía grabar en Nueva York y después ir a Buenos Aires a terminarlo con mis amigos porque me hubiera resultado muy caro. Pernsé en grabar las bases en Madrid y ya tener hecho el esqueleto de las canciones. Es más, intenté ir a un estudio con un baterista y tocar un poco, pero no me resultó. Al final decidí trabajar con cesionistas. Steve Jordan, que toca la bataria con el X-Pensive Winos, de Keith Richards, es un antiguo amigo de Joe Blaney. Es un gran tipo y cuando supimos que tenía una semana libre lo llamamos. Después nos enteramos que Charly Brayton, también de los Winos, estaba disponible y grabamos cuatro canciones, incluida Flaca. Todos esto pasó muy rápido, fueron cinco días de base y once de grabación”.
Un álbum con temáticas que van del enamorado solitario y herido en Flaca, a la de contenido de corte social como Alta Suciedad, el homenaje a Elvis Presley, del marinero que busca un puerto donde atracar en Donde manda marinero, de contenido taurino en El tercio de los sueños y del gaucho de la pampa argentina con Nunca es igual.
Llega 1998 y la gira de Alta Suciedad continuaba a buen ritmo con presentaciones en el Luna Park y en el interior del país, mientras que Andrés comienza a componer para su próximo trabajo. Por su parte, sale a la venta un paquete de tres discos que se llama Inéditos, rarezas + canciones. El combo tiene a Alta Suciedad, Una década perdida, que contiene lo mejor de Grabaciones encontradas volumen 1 y 2 y Las otras caras de la Alta Suciedad donde hay demos de Donde manda marinero, tangos como Volver, Mi buenos aires querido, Cambalache y versiones de My Way, Love in vain, Pato trabaja en un carnicería y Espérame en el Cielo. Además, es elegido “artista del mes” por un programa de la cadena MTV Latin América, y como mejor cantante solista argentino
Mientras tanto, a medida que pasan los meses el vértigo de composición iba creciendo y en un lapso de seis meses, entre fines de 1998 y principios de 1999 ya tenía en su poder más de cien canciones para ser editadas dando nacimiento al disco de rock argentino más largo de la historia y caro para la compañía discográfica DRO, hasta ese momento: Honestidad brutal. Bajo el lema “la honestidad no es un virtud, sino un obligación”, Andrés calificó los dos discos de 37 canciones, que muchos consideran el cancionero de rock y el Blood on the Tracks local por su estilo dylaniano, como la Biblia del abandono o la declaración de lo que no tiene principios. Honestidad es un álbum que contiene una gran variedad de estilos como tango, ranchera, rock, pop y blues. Contó con la participación de Mores con el que Andrés escribió Jugar con fuego y con otra leyenda del tango, Virgilio Expósito que cantó a dúo en Naranjo en Flor, Diego Armando Maradona que puso su voz en Hacer el tonto, Coti Sorokin, hasta ese momento desconocido para el público, los ex Abuelos de la Nada Daniel Melingo y Cachorro López que colaboraron en Con Abuelo, Javier Calamaro, Ciro Flogiatta, Los Auténticos Decadentes, Moris en El ritmo del lunes y Norberto “Pappo” Napolitano con su guitarra y voz en No va más.
En un principio se pensó como una grabación que iba a durar una semana teniendo ya otro disco, pero se extendió más de un año y el motivo principal fue que las canciones seguían saliendo y siempre se las ejecutaba con los músico en una sola toma en el estudio.
Con el disco en la calle y una crítica favorable, Andrés comenzó a mostrar las canciones en directo, entre Argentina y España, dándoles una potencia mayor no sólo en recintos de gran capacidad como el Gran Rex de Buenos Aires sino en reductos más pequeños como la Sala Oasis en Zaragoza. Asimismo, en medio de la gira de Honestidad que contó como escuderos a los mismos músicos de sus conciertos de Alta Suciedad (Fogliatta, Martín, Herrera y Avello) pero el cambio se dio en la batería con la incorporación de José Bruno en reemplazo de Pomo.
En medio de la vorágine que significó la presentación del disco, se le sumó sus mini shows acústicos acompañando durante diez recitales a Bob Dylan en su gira española y, en formato de trío de guitarras junto a Guillermo Martín y Candy Avello interpretaron un variado repertorio que abarcó Nocturno de princesa, de Moris, El novio del olvido, Mi enfermedad y I can’t help falling love, de Elvis Presley. Pasa los conciertos con Dylan, Andrés y su banda prosiguen con la gira de Honestidad cerrando 1999 en Buenos Aires con ocho Gran Rex a sala llena como así también en la Sala Pablo Picasso.
La placa tiene canciones de gran calidad tanto en lo musical como en la letra, un disco peligroso de alguien que se jugó a extraer verdades de cada herida. En treinta y siete canciones se puede encontrar Te quiero igual, La parte de adelante, Cuando te conocí, Clonazepan y circo, Más duele, Los aviones, Socio de la soledad, Son la nueve, Ansia en Plaza Francia y la aclamada Paloma por parte del público, tema que nunca fue single ni pasada por la radio, son algunos de los temas disco uno, mientras que del disco dos se destacan No tan Buenos Aires, El tren que pasa, Negrita, Voy a dormir, Las heridas, El ritmo del lunes y No va más. Repertorio imbatible, codeándose con las grande producciones mundiales del rock en español e inglés.
Una vez finalizada la etapa de Honestidad y con el 2000 golpeando las puertas, Andrés sigue componiendo febrilmente y, las canciones van en aumento hasta llegar a superar las quinientas pero apenas es un número a establecer porque seguramente eran muchas más. Estas nuevas creaciones, algunas de ellas que ya venían de Honestidad dieron nacimiento en su casa porteña, que recibió el nombre de Camboya Profundo, cuyo método era grabar a primera toma en un estudio portátil de cuatro canales junto a El Cuino y muchos más, el disco más largo de la historia de la música a nivel mundial que superó todos los parámetros de estándar de grabación y edición por parte de una discográfica en su historia dando nacimiento, para ir contra la corriente, a cinco discos y 103 canciones bautizado El Salmón.
Nadando contra la corriente, El Salmón indomable
La llegada del box set de cinco discos en 2000 obligó tanto a los oyentes como a la crítica especializada a modificar la forma de escuchar álbumes, porque más allá que en las 103 canciones haya temas radiales, El Salmón en su esencia es un trabajo que busca el instante de la canción que no supere los dos minutos de duración y sin estribillo. Además, se editó días previos a la salida del box set, solo en Argentina, un edición que se llama El Salmón simple, de tapa negra y un salmón blanco, que está integrado por gran parte del disco uno y lo mejor de los otros cuatro.
Directo, punzante y sin anestesia fue el paso creativo donde no importaba el lugar de composición y grabación, el objetivo era no mirar atrás y continuar con la próxima canción que tenía que ser mejor.
En éste
proceso de “no detener el tiempo por un instante” donde comenzó en una
mesa, sin sillas con el papel en blanco y junto a la cocina. El rock desde la
trinchera con el porta estudio, bautizado en su momento Tres Clavos, no solo
Andrés y el Cuino llevaron adelante éste plan maestro, también se sumaron a la
aventura una autentica armada de guerra, y éstos fueron sus solados: Liberto
Villagrasa, Lulo Pérez, José Maria Cortina, Ariel Rot, Andy Chango, Gabriel
Carámbula, Enrique Bunbury, Pappo, Jaime Urrutia, Cachorro López, Tito Losavio,
El Papa Ikoroh, Miguel Zabaleta, Miguel García Reynoso, Ñete, Fernando Samalea,
Alex Badreddine y Jorge Larrosa, éste último junto a Andrés y el Cuino fundaron
un movimiento no literario revolucionario que se llamó Los Poetas de la Zurda en
el que los temas carcelarios, el amor, el odio y una Argentina de pendiente
abajo eran los ejes centrales de La Zurda, nervio central de box set.
En cuanto a los discos, El Salmón uno tiene un arranque que va directo y sin vueltas noqueando de entrada al oyente para que sepa a lo que se va a enfrentar con la frase: “mejor hijo de puta conocido que boludo por conocer...” en Ouput-input, tras el primer golpe certero suaviza desde lo musical pero no desde el contenido con El Salmón prosiguiendo con melodías pegadizas en Tuyo Siempre, Ok Perdón y, un homenaje a los Beatles con All you need is Pop. El segundo cruza originales de corte clásico como Querámonos, el homenaje Maradona en Porque soy así con versiones tangeras y nuevamente corta con navaja y sin anestesia en Freaks, anticipando lo que vendrá más adelante y Mi lobotomía. El tercero rememora la niñez en Revistas donde evoca las lecturas del Éternauta y Boggie el aceitoso pasando por Aguas Peligrosas en la que recuerda a la juventud de los setenta y aconseja “venganza contra para militar” y “justicia divina”, para luego mermar la tensión de los temas de incisión político-históricos con ritmos de aires mexicanos y litoraleños con Río Manso y más versiones de Pappo, Spinetta, la dupla Carlos Gardel – Alfredo Le Pera y el cierre con el desgarrador homenaje a Miguel Abuelo en Palabras Luminosas.
Los últimos dos dedos, así los bautizó Andrés a los cinco, marcan el climax y conclusión que tiene toda gran obra en la que hay once covers ente Bob Marley, Vox Dei, Sandro y Eric Clapton al que se le suman rumbas y rocks de corte extremo que invoca a un cierre poco alentador para el oyente en la que Andrés lo invita a sus Paraísos perdidos, que “se caga en todo, pero con amor” en Me cago en todo, la certeza que Jorge Luis Borges nunca fue feliz y que “this is the end, my little friend” (éste es el final, mi pequeño amigo) en el cierre con Este es el final de mi carrera.
Sin presentación oficial ni conciertos, el box set fue grabado en diversos estudios entre ellos Circo Beat, un cuarto de hotel de la calle Suipacha hasta llegar las altas tecnologías de Sintonía en Madrid. El Salmón, durante cinco discos, nada entre la diversión, el horror y la desesperanza que se pueden escuchar de un tirón en un viaje en coche entre Buenos Aires y Mar del Plata asumiendo el escucha las consecuencias de tal osadía. Un Salmón que quebró todos los cánones de grabación y edición de un disco. Una obra que no supo ser entendida a su salida pero con la perspectiva del tiempo se la catapultó como una obra cumbre. En definitiva El Salmón tenía razón, el río estaba equivocado.
Música desde la trinchera: Inéditos, rarezas más canciones
Después de publicar las 103 canciones, Andrés se sube al avión y parte rumbo a Madrid en los primeros meses de 2001, donde sería su estancia por un periodo tres años y medio en el cual las nuevas creaciones continuaban saliendo y grabándose en su porta estudio de cuatro canales.
Además, recibe al nuevo siglo postulando que “las canciones son para la gente, no para las compañías” y “no sabes la cantidad de cosas que se pueden decir en dos minutos si evitas los solos y los estribillos”. Fue así que fueron saliendo al mundo las primeras cintas post-salmón tomados como el sexto disco o dedo de El Salmón, que se llamó Dee Camboya, un disco-pirata virtual donde están La libertad, Estadio Azteca, Las oportunidades, Brian Bachica, El punto argentino, Línea pesada e instrumentales de corte jazzistico. Todos estas creaciones bajo el influjo de Los poetas de la Zurda.
A nivel de edición de libros se publicó Tirados en el pasto, primero en Argentina en 2000 y un año después en España. El texto refleja el dialogo que mantienen el filosofo y novelista Alejandro Rozitchner y Andrés sobre los temas mas diversos con humor, seriedad, y siempre con la grabadora como testigo de esas pláticas.
Mientras tanto, siguió colgando canciones en la red incluso en la página oficial (www.calamaro.com) donde diseño programas radiofónicos que se llaman Radio Salmón Vaticano (RSV) junto Guido Niessen en la que se incluyen desde versiones de los famosos payasos de la televisión Gaby, Fofó y Miliki con Hola, Pepito pasando por Eres tú a versiones con guitarras distorsionadas, experimentaciones en calidad de DJ hasta la banda sonora de la película de El delantal de Lili. Inclusive estos programas, en total diez, buscaba que la web tuviera dinamismo, contenía explicaciones de Andrés donde manifestaba cómo se hacia la selección del material, los significados de cada canción y método de grabación.
RSV contó con la colaboración de Ciro Fogliatta, Jorge
Larrosa, Jerry González, Niño Josele, Diego El Cigala con el que grabó el bolero
Obsesión, Gringi Herrera, el productor Javier Limón, entre otros. En medio de
ésta causa de navegar contra la corriente y crear antes que salga el sol, Andrés
realizaba apariciones esporádicas en conciertos tanto de Ariel Rot y Andy Chango
que se realizaron en la Sala Clamores, como así también junto a Urrutia en su
presentación en la sala de La Riviera en la que interpretó Cuatro rosas y ¿Donde
éstas? junto a Loquillo, líder del grupo español Loquillo y los trogloditas.

Sin ningún disco de Andrés a la vista en corto plazo en el mercado las compañías ponen a la venta varios recopilatorios con sus mejores termas como Flaca y otros éxitos (Dro), Lo mejor de Andrés Calamaro y Duetos recogiendo 13 canciones a dúo con otros colegas como Sabina, Páez, Carámbula, y Los Ratones Paranoicos, estos dos últimos álbumes editados en Argentina y Calamaro 81-91 (Universal) que contiene dos discos que abarcan su época con Los Abuelos de la Nada, su primera etapa en solitario y con Los Rodríguez y un DVD que recoge dos conciertos de Los Abuelos: uno en el Luna Park de 1984 y otro en el Teatro Opera de 1985.
En plan de colaboración, participó en el primer disco de Josele poniendo la voz en la canción La ranchada de los paraguayos y, colaboró en los álbumes homenaje a los grupos españoles Radio Futura en Veneno en la piel y de Ducan Dhu en Siempre y 100 gaviotas. Como así también con Rot en Lo siento Frank, que junto a Chango cantó Canción para vagabundos. Con éste último participó, puso la voz y fue co autor de los temas El viejo Lexatín y Queda muy poco de mí del álbum Las aventuras del capitán angustia.
Para ésta época post-salmón grabó un puñado de temas junto a Fernando Pita, guitarrista de la banda argentina Heroicos sobrevivientes, que son Dead Flowers de los Rolling Stones, Desesperado secuencia uno de Virus, Proud Mary de Creedence, Hombre suburbano de Pappo y La novia, de co autoría con Larrosa. Otra contribución de las tantas que hizo en éste periodo se sumó la de Coti Sorokin en su primer trabajo discográfico en Nada de esto fue un error y, de la banda argentina Los Animalitos en Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Entre colaboraciones y apariciones en conciertos de amigos, Andrés siguió adelante con el proceso creativo en su casa madrileña y, dando a conocer más canciones desde la trinchera declaró a la prensa que se sentía un ex músico y que no volvería a presentarse más en directo. Después de largos meses en la que se fue desarrollando RSV, ordenar junto a Niessen el material grabado y de haber trabajado en la música incidental de El delantal de Lili volvió a contactarse con Javier Limón y comenzaron a hablar de grabar tangos de Gardel y boleros alejándose de las canciones propias. A partir de ese momento se comenzó a pensar, aún sin proponérselo, lo que sería su próximo disco de estudio.
Yo soy el cantante. El principio del regreso
Con “respeto y alegría” como manifestó Andrés ingresó a los estudios de Casa Limón, ubicado en el madrileño barrio de Batán, e inició el proceso de grabar nueve clásicos del repertorio latinoamericano como Malena, Volver, La distancia, Algo contigo, El cantante y tres canciones de su propia cosecha como La libertad, Estadio Azteca y Las oportunidades. Acompañado por el Niño Josele en guitarra, Alaín Pérez en bajo, Piraña en percusiones, Jerry González en Trompeta, Javier Colina en acordeón, Bernardo Parrilla en violín y en piano Caramelo le dieron el nacimiento a El Cantante. Sin presentaciones en directo, con entrevistas vía correo electrónico y con el nuevo álbum en la calle a principios de 2004 tanto en Argentina como en España, Andrés deja Madrid y se instala en la afueras de la capital española para hacer vida campestre sin guitarras y sin su porta estudio para relajarse y pensar los próximos pasos a seguir, aunque no había apuro en éste último aspecto.
Tras el
regreso discográfico luego de cuatro años de silencio, la prensa lo remarcó como
“curioso” y considerado un disco de fusiones entre el tango el bolero, el
folclore y el flamenco en la que se destacó Estadio azteca convirtiéndose
automáticamente en la canción de éste trabajo calificado por el diario La
Vanguardia de España como “obra más osada en la historia del rock/pop hispano
parlante”.
Luego del auto exilio y la vida campestre en las afueras de Madrid, Andrés regresa a Buenos Aires en los últimos meses de 2004 y comienza a reencontrarse con un ambiente muy distinto desde aquella partida en 2001, un entorno donde los colegas lo tenían como referente en la que había marcado con El Salmón una nueva forma de escribir y de encarar una canción tanto desde la letra como en lo musical, a la que se le sumó su reencuentro con Bersuit Vergarabat que sería la chispa necesaria para la vuelta a los escenarios, aunque seguía manifestando a los medios que le daba terror subir a tocar y que era un músico retirado, pero empujado por la energía de la banda lidera por Gustavo Cordera, que se encontraba de gira con su disco La argentinidad al palo, viaja con el grupo a la provincia de Mendoza por tierra, “como un viaje de egresados”, dijo Andrés luego, y allí hace su reaparición en los escenarios como invitado cantando Mi caramelo y El viento trae una copla.
Reinstalado definidamente en Buenos Aires, se muestra como invitado en los conciertos de Intoxicados, Turf y Los Auténticos Decadentes. Arropado por Bersuit, que se presentaba en el festival Gesell Rock, el 20 de enero de 2005 Andrés nuevamente participa junto a la banda e interpretan Tuyo siempre, en versión de cumbia-rock, Estadio azteca y Días distintos. A partir de ese momento comenzó a sonar con más fuerza su vuelta con su repertorio en otro festival veraniego próximo a realizarse, y fue así que el 12 de febrero retorna, secundado por Bersuit, a los escenarios luego de seis años en el Siempre Cosquín Rock que se celebró en la plaza Próspero Molina en la provincia de Córdoba. Fue tal la expectativa que había generado éste regreso que el lugar se vio desbordado por los seguidores de todas partes del país, llegando muchos de países como Chile, Uruguay y Perú.
En un marco de mucha emotividad, del repertorio de esa noche hicieron su debut en público por primera vez El salmón, Clonazepán y circo, El vigilante medio argentino, La libertad, Una bomba y versiones frescas de Costumbres argentinas y No se puede vivir del amor. Después de la emoción transmitida en ésta vuelta, llegarían tres presentaciones en abril en el Luna Park que le daría tanto el público como Andrés un carácter más intimista pero sin dejar de lado la vena rockera. En definitiva el verdadero regreso.
El regreso
Lo que en un principio iban a ser dos noches se transformaron en tres, debido a que el público se volcó a las taquillas del Luna Park agotándolas en pocos días. Esta vez Buenos Aires albergó el regreso de Andrés a los escenarios los días 18, 19 y 20 con un repertorio similar en las tres presentaciones que se abría con El cantante mezclándose con sus canciones más populares como Crímenes perfectos, Loco, Flaca y Paloma. Lo acompañaron en esas noches el guitarrista de tangos, Juanjo Domínguez con el que interpretó Como dos extraños y Por un cabeza, Juanse, referente de Los Ratones Paranoicos, con el que le rindieron un homenaje al fallecido Pappo en las canciones Desconfío y Tren de las 16, Andrés Ciro Martínez, líder de Los piojos aportó su armónica y su voz en Alta suciedad y junto a su hermano Javier interpretó No me nombres. El último día, en reemplazo de Domínguez, junto a Cordera cantaron Estadio azteca, Nueva zamba para mi tierra, de Litto Nebbia y Mi caramelo. Al poco tiempo los conciertos en el Luna Park, tomando como registró los días 18 y 20 dio origen al primero disco en directo de su carrera: El regreso, álbum que se transformó en sus primeros días en el mercado en el más vendido ocupando durante varias semanas el número uno.
Después de los shows en el Luna, Andrés comparte escenario con Vicentico en canciones como Vasos vacíos, El cantante y Algo Contigo, con Kevin Johansen interpretó el tema de Los beatles We can work it out como así también su participación en el concierto de Los Gatos Salvajes, que fue registrado en el disco doble que se llama Reunión, con los que cantó Solo se trata de vivir y Nueva zamba para mi tierra. Entre tanto ya estaban rotando los videos promociónales de los temas Tuyo siempre, en Argentina y Para no olvidar, en España de El regreso.
De nuevo emprende el retorno a España y junto a Bersuit realiza una serie de presentaciones en el marco del disco en directo en la ciudades de San Sebastián en el Velódromo de Anoeta el 12 de noviembre, Barcelona en el Palau Sanit Jordi el 17 y Madrid en el Palacio de los deportes el 18. Previo a los shows recibió de mano de Alfonso Pérez, representante de Dro, el disco de diamante por haber superado un millón de copias de su discografía.
Lo que fue el retorno de seis años en suelo argentino lo fue del mismo modo en tierras españolas con los recintos donde se presentó a tope con 32 mil personas en las tres presentaciones. En el concierto de San Sebastián tuvo como invitado a Ariel Rot con el que interpretó La libertad, Me estas atrapando otra vez, Para no olvidar, Desconfió y el cierre de esa noche con Mi enfermedad y Sin documentos. Cinco días después en la capital catalana como así también en Madrid Ariel nuevamente fue parte de la lista de colegas participantes sumándose Josele en los tangos Por una cabeza, Sur y Estadio azteca.
De regreso a Buenos Aires participa en diversas grabaciones de colegas a la que aporta su voz, entre ellos con Bersuit, en el disco Testosterona, en la canción O vas a misa y a su amigo de ruta en la vida y en la creación de El Salmón, El Cuino en su disco Basta Cuino interpreta Nena en piano y Eva junto a Vicentico. También colabora con Intoxicados haciendo dúo con su referente, Pity Alvaréz en Fuego, con Miguel Cantilo en su álbum Clásicos con Che, ciruja y La marcha de la bronca y junto a Los Auténticos Decadentes hace la canción, versión remixada, de Pasos al costado de Turf.
En diciembre y como cierre de un año superlativo y, a ocho meses de los shows en el Luna Park donde se refugiaba detrás del teclado y tímidamente saludaba a su gente y tras la gira española, mostrándose cómodo en el escenario y desplegando sus cualidades musicales al máximo y ante 25 mil personas realiza un concierto de alto vuelo y potente en Obras (al aire libre) que tuvo como invitados a Vicentico en El cantante y Vasos vacíos y Litto Nebbia con Nueva zamba para mi tierra, Yo no permito y Para no olvidar de Los Rodríguez esa noche, a parte de hacer un repaso de su extensa discografía desempolvó del baúl de los recuerdos una versión fresca, vital y juvenil de Mil horas, su primer éxito masivo como músico. Además es galardonado por la Fundación Konex con el premio platino por su labor de autor / compositor de rock y colaboró en la música incidental de la película Bienvenidos a casa filme de David Trueba.
Pasado el 2005 que terminó con el listón bien alto, la entrada del 2006 iba a trae más satisfacciones en lo musical, con reencuentros y nuevos trabajos. En medio del auge del tango en Buenos Aires, Andrés entre la capital argentina y Madrid acompañado en la producción de Javier Limon ingresa otra vez a los estudios de Casa Limón, y acompañado por parte de los músicos que colaboraron en El Cantante más la participación de la cantante flamenca Montse Cortés y Juanjo Domínguez registran el disco de versiones de tango Tinta Roja, que salió a la venta el 22 de mayo. En éste álbum, tal como sucedió en El Cantante, es un mixtura de armonías y músicas que acarician con sutileza y elegancia el tango, el flamenco y el bolero. El repertorio abarca los grande clásicos del género entre ellos Sur, El día que me quieras en la Cortés aporta su voz, Melodía de arrabal, Por una cabeza, Tinta roja, Milonga del trovador, obra de Astor Piazzola, Nostalgias, Mano a mano y Como dos extraños que cuenta con la guitarra de Domínguez.

Una vez en la calle el nuevo material, que se alzó con el disco de platino, se edito tanto en Argentina como en España y previo a única mini gira que se montó para la presentación del disco en éste último país en la que recorrió junto a Josele, Alaín Pérez, Piraña, Jorge Reinoso y Antonio Serrano por las ciudades de Granada, Barcelona, La Coruña con cierre en Madrid, Andrés se vuelve a reunir con Arie Rot, luego de ser invitado en los conciertos de El regreso y juntos realizan un show en el marco del Festival Valladolid Latino llevado a cabo el 27 del mismo mes con canciones de cada uno y de la época Rodríguez. Con el tiempo ésta reunión daría forma a los Dos Rodríguez.
Metido de lleno con las presentaciones del álbum de tangos, además de cantar, en formato intimista, el repertorio de Tinta Roja se le sumó a la lista temas de El Cantante como Las oportunidades, Algo contigo, La libertad y Estadio azteca. También la canción que se encuentra dentro del primer disco de Josele La ranchada de los paraguayos. La prensa española calificó las presentaciones como “Un regalo para los sentidos”. Finalizada las presentaciones emprende la vuelta para la capital argentina con motivo de la celebración de la octava edición de los premios a la música Carlos Gardel que se celebró en el teatro Gran Rex. En la entrega de los galardones obtuvo el Gardel de Oro y otras tres estatuillas por su disco El Regreso, además alcanzó la distinción a la mejor interpretación del año por Tuyo siempre, al mejor álbum de artista masculino de rock y al mejor diseño de portada, creado por Zona de Obras.
Sumándose al reconocimiento de la industria musical, éste
mismo año, un grupo de artistas bajo el comando del productor Afo Verde le
rinden homenaje interpretando sus canciones en el disco doble Calamaro querido!
Cantando al Salmón. Participan en el álbum referentes del rock argentino como
Gieco, Nebbia, Pedro Aznar, Fabiana Cantilo, Vicentico y Páez. También produjo,
aunque sea por una canción, la reunión de Los Fabulosos Cadillac en La parte de
adelante. Otros grupos que se incorporaron al reconocimiento fueron Los pericos
y Los auténticos decadentes. Mientras que desde España lo hicieron Joaquín
Sabina, Niña Pastori, Muchachito Bombo Infierno, El canto del loco, Pereza y la
mejicana Julieta Venegas, entre otros. Más adelante en el álbum Escúchame entre
el ruido que le rinde tributo al rock argentino el referente y líder de Los
redonditos de ricota, el Indio Solari grabó El salmón, siendo elegido por el
propio músico y Andrés recordó en una entrevista a la revista argentina Rollign
Stone (número 104, noviembre de 2006) que cuando escuchó la versión “pegada
saltos como si fuera un chico. Lo voy a llamar al Indio Solari para agradecerle
cada puto mes de mi vida hasta que me tire el teléfono por la cabeza...”
De vuelta a España se reúne nuevamente con Ariel Rot, se formaliza el encuentro de los Dos Rodríguez y se presentan ante una multitud el 14 y 15 de julio en los Festivales de Bilbao y El Ejido (Almería) acompañados por por Tito Dávila, en teclados; Osvi Grecco en guitarra; Candy Avelló, en bajo y José Bruno, en batería, banda con la que repetirían, dos meses después, con conciertos en las ciudades de Salamanca el 15 de septiembre y Murcia cuatro días después, en la que contó como músico invitado al cantautor español Quique Gonzalez y la Ray Band. Mientras se realizaba estos conciertos en tierras españolas en Argentina y España sale a la venta el CD + DVD Made in Argentina, que recibió el quíntuple platino, donde rescata el concierto realizado en el Estadio Obras junto a Bersuit en diciembre de 2005, acompañado por un disco, de seis canciones, que recopila sus shows de El regreso en España.
El 21 de noviembre sale a la venta El palacio de las flores, trabajo producido y arreglado por Nebbia y ejecutado por su grupo La Luz formado por Daniel Colombres en batería, Ariel Minimal en guitarra y en bajo, grabado durante diciembre de 2005 a mayo de 2006 en los estudios Melopea Andrés regresa al mercado musical con un disco que contiene temas propios del periodo camboyano, algunas escritas junto a Nebbia y las versiones de Rosemary, de Los gatos salvajes y el bolero Contigo aprendí de Armando Manzanero. Un disco de corte clásico que va desde letras agudas y profundas pasando por las sociales, marginales a las sentimentales en el cuenta con la participación de Vicentico.
En palabras de Nebbia: “El disco huele a que la hemos pasado muy bien. Tiene mucha unidad: es un disco largo y coherente, que tiene muchos rincones a descubrir. Los músicos de La Luz estuvieron fantásticos, y también hay violines, chelos, flautas, saxos. Ojalá que la gente pueda disfrutar del clima de disfrute que tiene el álbum”, mientras que Andrés dijo que “antes de empezar a grabar analizamos distintas formas de abordar el abordaje. A Nebbia le encanta pensar, escribir y compartir la forma formal, la parte teórica de un próximo disco. Después de dialogar bastante, Litto me propuso que éste sea mi siguiente disco de canciones originales. Al mismo tiempo, sigo sosteniendo que lo importante es interpretar, que composiciones hay miles y muy buenas, pero que hay que poder cantarlas con sentido y con feelin’”. Si algo abunda en este disco amable y elegante es sentimiento, un sentimiento de búsqueda que, a pesar de pertenecer a distintas generaciones, ambos comparten. Esa búsqueda de la canción perfecta alcanza su máxima expresión en “El compositor no se detiene”, gran tema de Nebbia que confirma una vez más que la unión hace la fuerza”.
Andrés comenta las canciones de El Palacio: Corazón en venta: acaso una metáfora de las soledades, que abre el disco citando a la gran alfombra roja, al olvido y al destino... acaso a un moscardón ricotero, con ADN heartbreaker y estirpe de mister tambourine rey... Con el valor agregado de La Luz iluminando y un puente armónico que vino de la mano del productor (y arreglista) Nebbia. Mi bandera: es un tres con violín que cita a Yupanqui y al refranero Salmón, de estirpe folk... lo que pudo haber sido un waltzing chatarrero llega al palacio como una flor por obra y gracia de una producción luminosa... Algunas canciones YA estaban escritas antes de grabar el disco pero no existen canciones escritas ¡¡¡después de grabarse!!! Supongo que son como los vinos. El palacio de las flores, que da nombre al disco, evoca una infancia y un bailable subtropical, quizás el primero... con ADN de ex cumbia y estirpe de gran nylon repiso, la guitarra y las manos que grabaron el bohemio... esa mano que reconvierte un prototropical disparatado en un delicado acústico, con profundidad y verdad. El tilín del corazón es, además, uno de los personajes (personaje-frase) del disco, porque es la cuerda que se tensa para dar sentido a las canciones en sí mismas, sin sanata... Oh, declaración de principios, defensa de las verdades y los sentidos sentimientos... De estirpe heroica, y restos de ADN de Nueva Jersey, con Touch de tratamiento y puente armonizado también como introito. Contigo aprendí, o las palabras perfectas... Estirpe Manzanero que nos recuerda que hay millones de canciones, o unos cuantos cientos, y que a veces escribirlas no es tan importante como encontrar una voz que sea de todos para cantarlas, que pueda transmitir lo que la canción encierra y libera.
El compositor no se detiene: puro Litto cuando reivindica la dignidad como modo de canción, como forma de oficio, el de escribir como se vive o vivir como se escribe... Es que cantar los versos de otro es un regalo y una escuela, donde se aprende a escuchar y a interpretar... Con origen en los archivos recientes del alma. Tengo una orquídea: es una confesión sincera, no sin cierta picardía sentimental e inocente... con estirpe de Stevie Wonder argentino. ¡Esta tenía destino subtropical! Y Litto le puso intensidad y elegancia, armonía y lirismo... Como la melodía es de LN, al principio tenía una leadguía cantada por el... Y cantar lo que cantó Nebbia no es fácil. ¡Es difícil! Es un cantante extraordinario y único, tan fluido y exacto... Creo que la letra está escrita en las mezclas de El Regreso, en el oeste de Buenos Aires.
Patas de rana: es una automofa en torno de las adicciones. Musicalmente es un ex-narco-disney reconvertido en blue con armonías no tradicionales... Fue una grabación chatarrera, un tres lisérgico y trasnochado, ahora elegante y porteño blues con saxo. El punto argentino: es canción nacional con fondo y forma, escrita originalmente para los teclados oxidados del hombre-orquesta camboyano. Ahora arreglada con argentinismo, un aire sutilmente dominicano, pero con todo el grupo de rock, La Luz, como a lo ancho de todo el disco. Una voz que sea de todos: está escrita, por LN, especialmente para el trío de cantantes (los dos y Vicentico)... Cuenta por qué cantamos todos... La fuente fue el teclado portátil y la dinámica envidiable del universo Melopea... Tiene un entramado sofisticado de sintetizadores y coros (con Dany Suárez y el Cóndor Sbarbatti). Antes: es un prólogo y abre la paleta de registros, son situaciones diferentes, en este caso un instante instrumental y vocal, aunque sin letra... Que sirve de obertura para el Corte de Huracán, que es otra mirada ácida en torno de la vida marginal e intoxicada... la sustancia son tres acordes menores envolventes, pero se abre en un funk con solo de piano. Miami, que es una declaración transparente, es una letra que Litto editó de varias páginas con texto, adaptándola, así, a su melodía. Rosemary es una canción sin épocas, era mi deseo cantarla porque siempre la quise cantar y fue un gusto que pedí darme. Lo que nunca se olvida: es puro Litto y yo la adopté inmediatamente, además es una de las primeras que grabamos, un año atrás, buscando la huella sonora del Palacio... Sentimental como profunda reflexión en torno de la pérdida y la esperanza, con suave amargura pero con música luminosa. Algunas canciones son como las buenas comedias románticas, de contornos ligeros pero hondas y llenas de sentido. La apuesta: es una versión sofisticada de la canción romántica y otra de las que escribimos entre los dos para el disco, con coros y con cambios que, acaso, remiten a instantes psicodélicos de la música británica. Ser feliz: cierra el disco, es un instante de pensamiento (tal vez la materia prima de todas las canciones sea una parte de un pensamiento de alguien). La Felicidad, acaso la sustancia más valiosa de nuestra especie. La más buscada. (Página 12, 29-10-06).
Tras la salida de El palacio de las flores y a tres meses de las presentaciones de los Dos Rodríguez en España, Andrés y Ariel desembarcan en Buenos Aires donde realizaron dos presentaciones, 9 y 10 de diciembre ante 60 mil personas, en el Club Ciudad de Buenos Aires. Luego repiten en la provincia de Mendoza el 14 en el estadio Andes Talleres Sport Club y en la provincia de Córdoba el 16 en el Orfeo Superdomo. Todos los shows tuvo como invitado a Ciro Fogliatta con el que hacen un homenaje al rock argentino con las canciones Mujer eléctrica de Color Humano, Tengo 40 millones de Moris y Boggie de claudio de Claudio Gabis, ex Manal. Además, como grupo telonero estuvo la banda Los Tipitos.
Adiós al
2006, luego del reencuentro después de diez años del público con el repertorio
de Los Rodriguez, el comienzo de 2007 otra vez lo encuentra inmerso en un
estudio de grabación. Ahora junto a su ex compañero de Los Abuelos de la Nada y
productor, Cachorro López comienza a pensar, diseñar y ejecutar su próximo disco
en pleno verano porteño.
Andrés comentaba los progresos del trabajo a través del blog de su página oficial a mediados de febrero: “la grabacion del album progresa a un ritmo sostenido e inspirado. nos estamos fraguando una grabacion atractiva y picantona, las canciones nuevas y las nuevisimas van conformando un LP popular, sofisticado y explosivo!”.
Mientras se estaba gestando las nuevas musicas en el estudio Mondo Mix de Cachorro López, el 29 de marzo recibió de manos de la industria discográfica de Argentina (CAPIF) el premio a la personalidad del Año en una fiesta que incluyó un homenaje a Pappo. La distinción la recogio rodeado por su pareja, Julieta Cardinali, su hermano Javier, amigos como Fito Páez, Juanse y Vicentico, quien hizo, en un mini recital, una versión abolerada de "Tu parte de adelante", seguida por la folclorista, Soledad Pastorutti que intepretó la ranchera Salud, dinero y amor del disco Sin documentos de Los Rodríguez. Le siguió Fito al piano con su versión personal de Flaca que le dio paso a Crímenes Perfectos ayudado por Andrés. Otros de los invitados de esa noche fue el grupo Miranda! al revolver del baúl de los recuerdos con Otro amor en Avellaneda de Hotel Calamaro. Los Ratones Paranoicos hicieron Para siempre y luego con Juanse tocó El Tren de las 16, en homenaje al Carpo. Además, ése mismo día en España fue galardonado en los XI premios de la música española con el galardón al mejor álbum de música tradicional por Tinta Roja.
Previo al reconocimiento de la industria y colegas en Buenos Aires parte a Madrid, donde una semana antes y en conferencia de prensa, formaliza junto a el español Fito Cabrales, líder del grupo Fito y los Fitipaldis, la gira en conjunto de 2 son multitud que llevariá a cabo durante julioo por la ciudades de Getafe, Santiago de Compostela, Benidorm y Barcelona.
De
vuelta a la capital argentina, continua a buen ritmo el nuevo disco hasta que a
medidos de abril Andrés anuncia desde su blog la finalización del trabajo
realizado junto a Cachorro. Así lo expresó: "terminamos, y quedo un disco
estupendo, una de las mejores grabaciones en la que haya participado".
Colaboraron en las grabación
Daniel Ávila, Guillermo Vadalá, Gringi Herrera, Juanchi Baleiron, referente del
grupo Los Pericos, Tito Losavio, entre otros.

Para ésta época se celebró en el Estadio Luna Park la novena edición de los premios Gardel, en la que Andrés se adjudicó dos estatuillas: a Mejor álbum artista / orquesta de tango nuevas formas por Tinta Roja y Mejor DVD por Made in Argentina.
Otra vez de regreso a España, previo de participar en el concierto que brindó Vicentico en el Estadio Obras, Andrés se metió de llenó junto a Los Fitipaldis en las cuatro presentaciones, ya que se tuvo que agregar una fecha más a la de Getafe por localidades agotadas. Así fue como el 6 y 7 de julio, en el Estadio Juan de la Cierva, de ésta ciudad española se dio el puntapié inicial a la gira 2 son multitud, donde ambos músicos sacaron a relucir su amplio repertorio en un concierto, que se convirtió en un festival, de cuatro horas de duración. En lo que respecto a las canciones que ofreció Andrés hicieron su debut en público de El Salmón: Crucifícame, Lo que no existe más y Horarios esclavos. Desde Honestidad Brutal: Hacer el tonto y Las heridas, mientras que de El Palacio de las Flores el tema Corte huracán. La prensa lo registró de ésta manera: “Prometían que iba a ser una irrepetible noche de rock en español, y no defraudaron. Querían demostrar que no solo los Rolling Stones llenan estadios, y lograron congregar a más de 18 000 personas en el Juan de la Cierva de Getafe, al sur de Madrid. Y es que no era para menos: nadie estaba por la labor de perderse a Andrés Calamaro y Fito Cabrales por primera vez compartiendo escenario.
El primer concierto de la gira dos son multitud arrancó con más de media hora de retraso para que la aglomeración de seguidores que se apelotonaba a las puertas del recinto pudiera terminar de pasar. Pero la espera mereció la pena: Calamaro y Fito saltaron al escenario cantando a dos voces A los ojos, y el público enloqueció.” (DPA, 7-7-07). Este marco de festividad del rock and roll prosiguió el 14 en Benidorm (Alicante), en el Estadio Foietes, el 21 en Santiago de Compostela en el recinto Monte do Gozo y cerrando el 28 en Barcelona en el Parc del Forum contándolo Andrés desde el blog: "Creo que acabamos de terminar un mes de gira como verdaderos campeones, sin dudas todos los que trabajaron conmigo lo son, fueron pocos conciertos y la banda mejoro tanto que ya me preocupa un poco. Lo hicimos bien en madrid y en el levante, pero en Galicia descorchamos perignon rock incendiario, pirotecnia musical y cante satánico. Hace una hora, en Barcelona (a donde siempre vine, vengo y vendré) brindamos un recital bestialista, no me corresponde a mi decirlo pero cante lo que nunca un interprete claramente poseído por una fuerza extraña”.
Al tiempo en que se estaba realizando 2 son multitud se conoce el nombre del nuevo álbum de Andrés: La Lengua Popular, que cuenta con el diseño gráfico del dibujante argentino Liniers. Este disco de doce canciones entre nuevas y del periodo post-salmón tienen como título: Los chicos, Carnaval de Brasil, 5 minutos más (Minibar), Soy tuyo, Cada una de tus cosas, Mi gin tonic, La espuma de las orillas, Comedero piquetero, Sexy y barrigón, De orgullo y miedo, La mitad del amor y Mi Cobain (superjoint). De momento, se puede disfrutar del single 5 minutos más (minibar), pero para escuchar la Lengua en su totalidad habrá que esperar al 11 de septiembre.